Para todosJohannes Carofilis Veliz · 7 oct 2026
Aprobado por Johannes Carofilis Veliz el 7 oct 2026.
Tecnología en Manabí: por qué necesitamos eventos en Portoviejo, Manta y más ciudades
Una reflexión sobre la importancia de descentralizar el acceso a la tecnología y al conocimiento desde Manabí. A partir de la experiencia de KRIUU en Portoviejo y Manta, exploramos cómo los eventos gratuitos, las comunidades abiertas, los encuentros virtuales y los espacios de colaboración pueden reducir barreras, conectar personas y demostrar que la innovación también puede construirse desde territorios que históricamente han tenido menor visibilidad.
Portoviejo y Manta están a menos de una hora de distancia. En un mapa parecen prácticamente vecinas. Para quien tiene que conseguir transporte, ajustar horarios de trabajo o universidad y asumir el costo de movilizarse, esa distancia puede sentirse bastante diferente.
Durante mucho tiempo quise asistir a más eventos relacionados con tecnología, programación e innovación. El problema era bastante sencillo: muchos simplemente no existían en mi ciudad.
A veces había algo en Manta. Otras veces las oportunidades más interesantes estaban en Quito o Guayaquil. Y aunque Portoviejo y Manta estén relativamente cerca (sobre todo si las comparamos con las dimensiones de otras ciudades y países) eso no significa que para todas las personas sea sencillo movilizarse de una a otra.
Con el tiempo entendí que el problema no era solamente la cantidad de eventos. Era también dónde ocurrían, quién podía acceder a ellos y quién quedaba fuera.
Cuando inicié mi carrera universitaria tenía dudas bastante normales para alguien que recién empieza. ¿Qué debería aprender? ¿En qué podía trabajar? ¿Qué áreas existían? ¿Qué estaba haciendo otra gente? Muchas veces no había una comunidad cercana a la cual simplemente llegar y preguntar.
Luego, como presidente de una carrera de Software y posteriormente de una escuela universitaria, volví a encontrarme con el mismo problema desde el otro lado. Organizando actividades académicas, deportivas o de cualquier otro tipo, el transporte y la distancia aparecían constantemente como barreras.
De ahí nace una parte importante de la idea detrás de KRIUU.
La distancia no se mide únicamente en kilómetros
Es fácil mirar un mapa y decir que Manta y Portoviejo están cerca. Lo están.
Pero organizar todos los eventos en Manta porque “Portoviejo queda cerca” sigue siendo una forma de centralización. Hacer exactamente lo contrario también lo sería.
Una persona puede no tener vehículo propio. Puede depender de buses con determinados horarios. Puede salir de clases a una hora determinada, trabajar durante el día o simplemente no poder asumir constantemente el costo adicional de trasladarse a otra ciudad.
No podemos juzgar las posibilidades de participación únicamente desde nuestra propia situación.
Si realmente queremos construir comunidades abiertas, tenemos que intentar comprender las condiciones de las personas que queremos que formen parte de ellas.
Por eso uno de nuestros objetivos es mantener actividad tanto en Portoviejo como en Manta, en lugar de asumir que un evento realizado en una ciudad automáticamente cubre a toda la zona.
Y esta misma lógica puede llevarse mucho más lejos.
Si cuestionamos que casi todas las oportunidades se concentren en Quito o Guayaquil, tampoco tendría sentido crear una comunidad en Manabí para terminar concentrándolo todo en un único punto dentro de Manabí.
Descentralizar no significa simplemente cambiar de centro.
Significa crear más centros.
¿Por qué necesitamos comunidades tecnológicas fuera de los grandes centros?
Existe otra idea que me parece importante aclarar: KRIUU no busca “llevar tecnología” a lugares donde supuestamente no existe.
La gente ya está aquí.
Hay estudiantes aprendiendo. Hay developers construyendo proyectos. Hay diseñadores, investigadores, docentes, emprendedores y profesionales experimentando con inteligencia artificial. Hay personas que tienen ideas y otras que simplemente tienen curiosidad.
Muchas veces lo que falta no es talento.
Faltan espacios donde ese talento pueda encontrarse.
Un evento puede parecer algo pequeño. Una charla de dos horas, un workshop, un hackathon.
Pero alrededor de esos espacios suceden otras cosas.
Alguien descubre una herramienta que desconocía. Otra persona conoce a alguien que trabaja en un problema similar. Un estudiante conversa por primera vez con alguien que ya trabaja en la industria. Dos personas terminan formando un equipo. Alguien que pensaba que “esto no era para mí” descubre que puede empezar.
No todos terminarán creando una empresa ni convirtiéndose en ingenieros de software.
Ese tampoco debería ser el objetivo.
El simple hecho de reducir la distancia entre tener curiosidad y tener a quién preguntarle ya es importante.
Tecnología no significa solamente programación
También existe una confusión común cuando hablamos de comunidades tecnológicas.
Se suele imaginar una habitación llena de programadores hablando de código.
Claro que el desarrollo de software forma parte de KRIUU. También la inteligencia artificial, los datos, el diseño de productos y muchas de las herramientas utilizadas para construir tecnología.
Pero la tecnología no termina ahí.
La inteligencia artificial ya está generando preguntas en el derecho. Está modificando procesos educativos. Atraviesa el diseño, la arquitectura, la comunicación, los negocios, la investigación científica y las industrias creativas.
También genera problemas filosóficos y éticos.
¿Quién debería responder por una decisión automatizada? ¿Qué ocurre con la privacidad? ¿Cómo cambia el trabajo? ¿Qué debemos enseñar ahora? ¿Cómo utilizamos estas herramientas sin delegarles decisiones que deberían seguir siendo humanas?
Una comunidad tecnológica no tiene por qué ser exclusivamente una comunidad de programadores.
Por eso KRIUU busca conversar también con personas de educación, filosofía, derecho, arte, arquitectura, comunicación, ciencia, emprendimiento, investigación y muchas otras áreas.
No necesitas saber programar para asistir.
Ni siquiera necesitas saber exactamente qué quieres aprender.
La curiosidad también es una forma válida de entrar.
Democratizar el conocimiento también significa reducir el costo de entrar
Existe además una barrera mucho más directa: el dinero.
Actualmente, los eventos organizados directamente por KRIUU son gratuitos.
La razón no es que consideremos incorrecto cobrar por un evento. Organizar actividades cuesta dinero. Existen espacios, logística, transporte, alimentación, equipos, invitados y muchas otras necesidades. Un evento pagado puede incluso permitir financiar posteriormente otras actividades para la comunidad.
No creemos que cobrar sea inherentemente negativo.
Pero, mientras podamos hacerlo, queremos mantener espacios donde el dinero no sea la condición necesaria para poder sentarse, escuchar, preguntar y aprender.
Para alguien que ya trabaja en tecnología, pagar una entrada puede ser una decisión relativamente sencilla.
Para alguien de colegio, un estudiante universitario o una persona que apenas está intentando descubrir si esta área le interesa, esa misma entrada puede convertirse en la razón por la que nunca fue.
La democratización del conocimiento no ocurre solamente publicando información en Internet.
También ocurre cuando reducimos las pequeñas barreras que se acumulan alrededor de ella.
Construir desde Manabí
Esta idea ya la hemos intentado llevar a la práctica.
Con Zero to Builder, KRIUU realizó encuentros tanto en Manta como en Portoviejo. El objetivo era acercar a personas con distintos niveles de experiencia a las herramientas con las que actualmente se están construyendo productos tecnológicos, pero también permitir que se conozcan entre ellas.
También tuvimos la oportunidad de participar en la coorganización de los OpenAI Build Week Community Buildathons realizados en Manta y Portoviejo, donde más de 200 asistencias entre ambas jornadas se reunieron alrededor de la construcción con inteligencia artificial y Codex. Fueron las primeras ediciones de este formato realizadas en Ecuador y demostraron algo que para nosotros era especialmente importante: este tipo de experiencias también puede comenzar desde Manabí.
No es necesario esperar siempre a que la oportunidad llegue desde otro lugar.
A veces podemos construirla aquí.
Pero tampoco queremos que KRIUU tenga que organizar absolutamente todo.
Un ecosistema sano necesita muchas comunidades, instituciones, empresas, universidades y personas creando iniciativas diferentes.
Por eso también apoyamos proyectos organizados por otras comunidades cuando consideramos que pueden generar nuevas oportunidades. Un ejemplo es Ecuador AI Summit, una iniciativa de The Builders, en la que KRIUU participa como comunidad aliada apoyando su difusión y articulación.
Es importante hacer esa diferencia: Ecuador AI Summit es un evento organizado y administrado por The Builders y su equipo. La gestión de entradas, ponentes, recursos económicos y producción del evento no corresponde a KRIUU.
Nuestra participación consiste en apoyar una iniciativa externa que busca generar más actividad tecnológica.
Porque descentralizar tampoco significa competir por quién puede poner su nombre encima de cada evento.
A veces significa simplemente ayudar a que más cosas ocurran.
Lo virtual también puede descentralizar
Los encuentros presenciales tienen algo difícil de sustituir.
Después de una charla puedes quedarte conversando. Conoces gente. Surgen conversaciones que no estaban planificadas. Se empiezan proyectos.
Por eso queremos seguir construyendo espacios físicos.
Pero lo virtual abre otra posibilidad.
KRIUU nace en Portoviejo, Manabí, y queremos conservar esa raíz. Para nosotros es importante poder decir de dónde venimos porque también queremos demostrar que desde aquí puede surgir talento, conocimiento y comunidad.
Pero haber nacido en Manabí no significa pertenecer únicamente a Manabí.
Un evento digital permite que una persona de Portoviejo converse con alguien de Quito. Que alguien de Manta participe junto a una persona de Loja, Cuenca, Guayaquil o incluso de otro país.
Puede convertirse en un punto intermedio entre construir comunidades locales y conectarlas con una comunidad mucho más amplia.
Nuestra aspiración tampoco termina en Portoviejo y Manta.
Queremos llegar eventualmente a otros cantones, otras provincias y ciudades como Quito, manteniendo al mismo tiempo nuestra identidad y nuestra raíz manabita.
Expandirse no debería significar olvidar desde dónde empezaste.
Lo local también construye lo nacional
Aquí vale la pena mirar incluso un poco más atrás.
En 1937, José de la Cuadra publicó El montuvio ecuatoriano, un ensayo dedicado a presentar una realidad social y cultural que formaba parte fundamental del Ecuador pero que muchas veces había sido ignorada, simplificada o convertida únicamente en una imagen pintoresca.
Evidentemente, De la Cuadra no estaba hablando de comunidades tecnológicas.
Pero existe una intuición que todavía resulta interesante: no podemos comprender un país únicamente mirando sus centros más visibles.
Ecuador también se construye desde aquello que ocurre fuera de ellos.
Y quizás podamos aplicar algo parecido cuando pensamos en tecnología.
Un ecosistema tecnológico ecuatoriano no debería ser simplemente un ecosistema de Quito y Guayaquil al que eventualmente se conectan las demás ciudades.
Puede ser una red.
Manabí puede producir proyectos que lleguen a Pichincha. Una comunidad de Manta puede colaborar con otra de Quito. Alguien de Portoviejo puede organizar algo útil para una persona de Cuenca.
El conocimiento puede moverse en muchas direcciones.
Crear canales donde antes había menos
KRIUU todavía es una comunidad joven.
No pretendemos decir que hemos resuelto la descentralización tecnológica de Manabí ni mucho menos del Ecuador.
Lo que sí queremos demostrar es que existen personas intentando abrir esos canales.
Personas organizando eventos. Comunidades prestando espacios. Universidades colaborando. Estudiantes participando. Profesionales compartiendo lo que saben. Otras comunidades trayendo iniciativas. Personas que simplemente llegan porque tienen curiosidad.
Cada actividad por sí sola puede parecer pequeña.
Pero una comunidad se construye precisamente de esa acumulación.
Queremos que una persona que hoy tiene una duda pueda encontrar a quién preguntarle.
Que alguien que tiene una idea encuentre con quién construirla.
Que quien nunca haya trabajado en tecnología pueda acercarse sin sentir que primero necesita demostrar que pertenece ahí.
Y queremos que ocurra en Manta, en Portoviejo, en otros lugares de Manabí, en Quito y eventualmente en muchos sitios más.
Porque descentralizar la tecnología no consiste solamente en organizar eventos fuera de las ciudades grandes.
Consiste en crear más lugares desde los cuales las personas puedan aprender, construir, enseñar y participar.
Que existan más puntos de entrada.
Más comunidades.
Más conexiones.
Y, sobre todo, que cada vez menos personas tengan que preguntarse por qué para acceder a una oportunidad siempre tienen que irse a otro lugar.
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